Además de ser consejero en un centro comunitario, recientemente recibió un préstamo de unos US$3.000 para reacondicionar la camioneta a través de la cual vende carne asada durante los fines de semana.
"Me entristece lo que ha pasado con esta comunidad. No es la culpa de los blancos, no es la culpa de los cubanos, es la culpa de los negros. Nosotros los que vivimos en esta comunidad no nos hemos educado", señala con tono de frustración.
"Aquí solo completan la escuela secundaria una o dos de cada 100 personas. Los que se gradúan no vuelven a vivir en esta comunidad", agrega.
Talmadge teme que Overtown correrá la misma suerte que la Pequeña Habana.
El barrio podría ser abrumado por la construcción de nuevos edificios y sus actuales residentes se verían obligados a mudarse debido al encarecimiento de los alquileres.