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El gobierno socialista español acordó el martes con las autoridades de la región de Cataluña (noreste) paliar la escasez de agua en la provincia de Barcelona prolongando una tubería que lleva agua desde el río Ebro, tras semanas de polémica por un tema que enfrenta a partidos y gobiernos regionales.
El acuerdo lo cerraron la ministra española de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, y el presidente del gobierno catalán, José Montilla, tras un encuentro en Barcelona, indicó el ejecutivo catalán.
El ejecutivo español dio luz verde a la prolongación de un minitrasvase que ya lleva agua desde el río Ebro --segundo río de la península Ibérica por caudal y longitud, que discurre por el norte de España bajo los Pirineos-- hasta la provincia catalana de Tarragona.
Se trata de una tubería subterránea de 62 kilómetros, instalada en paralelo a una autopista y que transportará hasta 50 hectómetros cúbicos de agua sin causar impacto ambiental, aseguró en conferencia de prensa la ministra.
El coste de la obra, que estará lista en agosto, ascenderá a entre 160 y 180 millones de euros, añadió.
El agua transportada se sustraerá al excedente existente en el delta del Ebro, situado en la provincia de Tarragona, por lo que no reducirá el caudal del río ni afectará a los agricultores, ya que "es agua que hoy (...) se está perdiendo", explicó.
Espinosa y el consejero de Medio Ambiente del ejecutivo catalán, Francesc Baltasar, aseguraron que se trata de una "medida de carácter provisional" y de "urgencia" a la escasez de agua que amenaza a la región, negando que se trate de un trasvase de agua del río Ebro a otras regiones españolas con problemas de sequía.
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) siempre ha rechazado la opción de trasvasar agua del río Ebro, en contra del opositor Partido Popular (PP, conservador).
Durante su etapa en el gobierno (1996-2004), el PP planificó un proyecto para trasladar agua del Ebro a la región mediterránea de Levante (este) que fue desestimado por el PSOE al llegar al ejecutivo.
Los embalses están actualmente al 20% de su capacidad en Cataluña, cerca del umbral del 15% bajo el cual el agua se considera no utilizable debido al lodo del fondo de las presas.
Pero no es la única región española con riesgo de sufrir cortes de agua ante de que llegue el verano boreal: los embalses de las cuencas de los ríos Segura y Júcar, en la región de Levante, tradicionalmente la más afectada por la sequía, también están al 19,4% y al 23,4% de su capacidad.
No en vano, España es el país más árido de Europa, con un tercio de su territorio en proceso de convertirse en zona desértica y pocas medidas tomadas hasta ahora para atajar el cambio climático.
La solución al riesgo de que la provincia de Barcelona, con más de cinco millones de habitantes, sufriera restricciones, reavivó el debate sobre el agua existente en España desde hace años, que enfrenta a partidos políticos y a autoridades de las regiones que tienen agua y de las que la necesitan.
Para paliar el problema de Barcelona y de las regiones que sufren más sequía, sobre todo en el verano boreal, el gobierno socialista defiende la construcción de plantas desaladoras.
En mayo estará terminada una desaladora de agua del Mediterráneo y otra en 2009, pero con una capacidad limitada.
Barcelona está en un nivel tal de riesgo que en breve recibirá agua del sur de Francia. Barcos del puerto de Marsella (sur de Francia) y de otros puertos catalanes llevarán 2,6 hectómetros cúbicos de agua.
Además, el partido nacionalista catalán Convergencia i Unió (CiU, moderado) apoya trasvasar agua del río francés Ródano (sureste Francia), medida que rechaza el gobierno catalán y que el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, se comprometió a estudiar.
Terra/AFP