Choques violentos
El éxito de Hezbollah ha asestado un severo golpe a la coalición sunita gobernante, encabezada por Saad al-Hariri, hijo del ex primer ministro asesinado Rafik al-Hariri, en lo que es ampliamente visto como una guerra de poder entre Irán y Estados Unidos.
Gran Bretaña y Alemania, que al igual que Washington apoyan fuertemente al Gobierno del primer ministro Fouad Siniora, emitieron comunicados condenando la violencia y respaldando la mediación de la Liga Arabe.
Hasta el momento, el apoyo occidental y saudí al Gobierno no ha tomado medidas para evitar que Hezbollah exponga la debilidad militar de sus enemigos.
Aunque Hariri, Jumblatt y sus aliados cristianos han dado marcha atrás en las medidas que desataron la feroz reacción de Hezbollah -la prohibición de su red de comunicaciones y el desplazamiento del jefe de seguridad aeroportuaria-, muestran poca disposición para embarcarse en importantes concesiones políticas para resolver la crisis.
El Gobierno ha llevado a cabo una lucha de poder de 18 meses con la oposición liderada por Hezbollah.
Terra/Reuters

