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MADRID (Reuters) - Los Príncipes de Asturias presidieron el jueves el funeral de Manuel Piñuel Villalón, el guardia civil que falleció el miércoles en la explosión de un coche bomba colocado por el grupo vasco ETA junto a una casa cuartel en la localidad alavesa de Legutiano.
La vicepresidenta del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, los ministros del Interior y Defensa, Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón, y el lehendakari, Juan José Ibarretxe, estuvieron entre los asistentes al acto fúnebre.
Previamente se rindió un homenaje en el monumento a las víctimas del terrorismo frente al Parlamento Vasco, donde agentes de la Ertzaintza, la policía vasca, y la Guardia Civil depositaron una corona de flores.
Los restos mortales del agente, de 41 años y natural de Melilla, que estaba casado y tenía un hijo de corta edad, fueron recibidos con aplausos a su llegada a la Catedral nueva de Vitoria.
Sus compañeros portaban el féretro, cubierto por la bandera española mientras sonaba una marcha fúnebre y el himno nacional.
Por expreso deseo de la familia, los medios de comunicación no emitieron imágenes del interior del templo, aunque reprodujeron las palabras del obispo de Vitoria, Miguel Asurmendi.
"La serie cruel de preguntas que nos corroen por no encontrar respuesta válida: ¿Para qué ha servido este acto criminal? ¿Con estas acciones se sirve al bien del pueblo vasco? ¿Hasta cuándo va a durar entre nosotros la lacra del terrorismo?," se preguntó el obispo citado por medios.
Según datos del Ministerio del Interior, dos vehículos se aproximaron a la casa cuartel sobre las 3 de la madrugada, y el conductor de uno de ellos se subió al otro tras dejar una Citroën Berlingo aparcada junto al edificio.
El agente, que trabajaba en Legutiano desde hace un mes y se encontraba de guardia, quedó atrapado entre los escombros del edificio donde vivían 29 personas, cinco de ellas niños.
Dos varones y dos mujeres, también guardias civiles, resultaron heridos, uno de ellos con pronóstico reservado por hemorragias internas.
Luego los autores trataron de volar el vehículo en el que huyeron, pero el artefacto no explotó y fue desactivado posteriormente por la Ertzaintza, que ahora analiza el coche para identificar a los responsables.
Desde diciembre del 2006, fecha en que ETA rompió la tregua con un atentado en el aeropuerto madrileño de Barajas, ha dado muerte a seis personas.
El incidente más reciente, antes del coche bomba del miércoles, fue el asesinato a tiros del ex concejal socialista Isaías Carrasco, dos días antes de las elecciones generales del 9 de marzo.
(Servicio Online de Madrid)
Terra/Reuters