El Mundo
Una máquina para componer carreteras rompió accidentalmente un oleoducto y provocó un enorme incendio que devoró casas y una escuela, destatando una estampida de niños y dejando unos 100 muertos y 20 heridos, informó un funcionario de la Cruz Roja.
El coordinador de desastres Suleman Maikubi dijo que maquinaria para construcción perforó el jueves un oleoducto que transportaba combustible refinado a través del poblado de Ijegun, ubicado a las afueras de la ciudad de Lagos, la mayor de Nigeria.
Unos instantes más tarde, hubo una explosión que lanzó llamas las cuales se extendieron a las viviendas cercanas y a una escuela. Algunos testigos dijeron haber visto cómo grandes columnas de humo negro y fuego subían hasta el cielo y se esparcían.
Los estudiantes de una atestada escuela secundaria salieron a toda velocidad de sus salones de clase aterrorizados por el fuego mientras combustible en llamas caía sobre el edificio.
Algunos chicos fueron aplastados contra los muros del patio de la escuela durante la huida y perdieron la vida, indicaron los pobladores.
"Muchos niños han muerto. De hecho no se puede ni contarlos. Algunos murieron asfixiados por el humo, otros aplastados contra el muro de concreto de la escuela y otros fallecieron sofocados cuando intentaban correr hacia afuera", indicó uno de los testigos, Aderemi Salau.
"Al menos, ayudé a cargar unos 10 cadáveres", agregó, y luego rompió a llorar.
Decenas de sandalias de niño quedaron esparcidas en el arenoso patio escolar.
Maikubi indicó que se desconoce cuántos niños estuvieron entre las 100 personas que murieron. Alrededor de 20 fueron trasladadas a hospitales para recibir tratamiento.
Cientos de curiosos salieron a observar el incendio, que podía observarse a varios kilómetros de distancia en momentos en que los bomberos lanzaban chorros de agua a distancia para tratar de apagar el fuego.
Los incendios de oleoductos son comunes en Nigeria. Más de 400 personas murieron en desastres similares ocurridos en Lagos en el 2006 y otros 40 fallecieron en diciembre.
Las autoridades culpan a menudo de estos incendios a organizaciones de delincuentes que roban combustible de los ductos para venderlo. Después de que los pandilleros se van del lugar, la gente trata de aprovechar el combustible restante y una chispa puede provocar que el que se derramó se incendie, provocando graves daños.
Terra/AP