Internacional
Por Tabassum Zakaria y Matt Spetalnick
RIAD (Reuters) - El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, pidió el viernes al rey Abdullah de Arabia Saudita que ayude a controlar los precios récord del petróleo, pero no logró asegurar promesas concretas de un aumento inmediato en la producción de crudo.
En su segunda visita del año al mayor exportador de petróleo de mundo, Bush renovó su pedido de más crudo por parte de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) en medio de la creciente presión doméstica para tomar acción, mientras los precios récord del combustible pesan sobre la economía de Estados Unidos.
"El Gobierno saudí ha reiterado su política de que Arabia Saudita desea volcar al mercado petrolero cuanto petróleo sea necesario para cubrir la demanda de los clientes de Arabia Saudita," dijo a periodistas Stephen Hadley, asesor de seguridad nacional de Bush.
Hadley y el ministro de Petróleo saudí, Ali al-Naimi, precisaron a Bush y a otros funcionarios estadounidenses que "dicha política, o incluso un incremento de la producción, no resultará en una reducción dramática de los precios (de la gasolina) en Estados Unidos."
Desde la última visita de Bush a Arabia Saudita, en enero, los precios del petróleo treparon cerca de 30 dólares al nuevo récord el viernes de cerca de 128 dólares el barril, sumándose a los temores de recesión estadounidense.
La portavoz de la Casa Blanca Dana Perino dijo antes de la reunión que Bush pediría un incremento en los suministros de la OPEP, cuyo miembro más influyente es Arabia Saudita.
"Claramente, el precio (de la gasolina) es muy elevado para los estadounidenses (.) No tenemos suficientes suministros y poseemos una demanda demasiado elevada. Intentar obtener más suministros es bueno para todos," mencionó Perino.
"Hemos tenido un crecimiento lento; con precios del petróleo más bajos ciertamente podríamos tener un mejor crecimiento," agregó.
TERRENO COMUN SOBRE IRAN
Mientras Bush volaba a Riad, la Casa Blanca declaró en Estados Unidos, el mayor consumidor de energía del mundo, que había acordado ayudar a proteger los recursos del principal exportador de petróleo del mundo y asistirlo en el desarrollo de energía nuclear pacífica.
"Este acuerdo allanará el camino para el acceso de Arabia Saudita a fuentes de combustible seguras y confiables para reactores de energía, y demostrará el liderazgo saudí como modelo positivo de no proliferación para la región," dijo el comunicado de la Casa Blanca.
El anuncio se produjo luego de que Bush culminó su viaje de tres días a Israel, en donde prometió oponerse a las ambiciones nucleares de Irán.
Pese a la frustración de Estados Unidos sobre los precios del petróleo en aumento, los dos líderes hallaron terreno común sobre Irán, y todo fueron sonrisas cuando el rey Abdullah saludó al presidente y a la primera dama, Laura Bush, en la pista del aeropuerto.
Luego se dirigieron juntos en una limusina a su extensa finca en las afueras de Riad, centro de la visita de dos días.
(Editado en español por Lucila Sigal)
Terra/Reuters