Tras ataque
El Gobierno del estado de Río de Janeiro, por ejemplo, limitó los horarios de circulación de dichos perros por la calle y estableció que los mismos solo pueden pasear acompañados por personas mayores de edad y controlados con bozales, cadenas y "ahorcadores".
En Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, las autoridades instalan chips en los animales para poder ejercer una fiscalización sobre los mismos.
Otras administraciones llegaron incluso a prohibir la cría de perros de raza pit bull.
Según datos de la Fundación Nacional de Salud, en Brasil se registran más de 418.000 ataques de perros al año, y en el 70 por ciento de los casos los animales pertenecen a la propia familia de la víctima.
Terra USA/EFE
