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GASTRONOMÍA 

Restaurante Brosia, cocina mediterránea de verano a la sombra de un roble

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23/7/2008 - 17:26(GMT)

Emilio J. López Miami, 23 jul (EFE)- La gastronomía se convierte en estos meses de verano en Miami en una cocina estacional y centrífuga, divertida y ajena a salsas encrespadas como olas, una fiesta que se refleja en la mesa mediterránea de novísimos locales como Brosia.

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La clave radica en apelar a los productos naturales y apenas cocinados, es decir, platos que conservan sus aromas y texturas primarias, que no otra cosa es el menú que nos propone en Brosia (163 NE 39 Street) el cocinero de origen cubano Arturo Artiles.

Agreguemos una premisa de cajón: para confeccionar una buena cocina de verano es de obligado cumplimiento cocinar bien el resto del año, y disculpen el fácil pareado de fogones.

Y es que resulta que son muchos los chefs llamados en esta ciudad a practicar la cocina de verano, pero pocos los que la ejecutan con verdadero acierto y conocimiento.

No forman legión, ya digo, los cocineros que se esfuerzan por ofrecer al comensal platos sanos y ricos, recetas sencillas que, sin desdeñar, por ejemplo, a la humilde y sabrosa sardina, acogen en su parrilla a las insuperables chuletitas de cordero lechal o miman la pierna confitada de pato o el atún, como sucede en Brosia.

A esta constelación de cocineros para el verano pertenece el chef Artiles, de 34 años, quien pese a su juventud cuenta con una larga experiencia en fogones de primera línea.

Ex chef de Chispa (estupenda oferta de tapas) y del restaurante Mundo, creación del aplaudido maestro de los fogones Norman Van Aken, Artiles abrió hace escaso medio año las puertas de Brosia con el propósito de reforzar la creciente oferta de gastronomía mediterránea de la ciudad.

El nuevo restaurante, que picotea de forma creativa en la despensa española, griega, francesa, italiana, turca y marroquí, trabaja también en los sabores caribeños y prescribe una cocina de verano "más liviana, con platos muy variados", explicó Artiles a Efe.

Un menú donde prima la frescura de la materia prima, de los pescados blancos como el pez espada o la dorada, sin desprecio de la sabrosa sardina, el atún o el salmón.

Brosia tiene la virtud de contar además con una espaciosa y grata terraza, resguardada de la calle, donde se alza un totémico roble de más de 150 años que acoge a los comensales que gustan de sentarse a la mesa bajo su muda sombra.

Situado en el "Design District", la última zona de moda en Miami, el interior de local, que sienta a unas cuarenta personas, resulta luminoso y atrevido, con un techo flotante azul y paredes acristaladas que dan mayor profundidad a sus dos pequeños salones.

El menú se centra en un recetario de clara impronta mediterránea, con gazpacho caprese (que incorpora queso mozarella), tortilla española, gambas al ajillo, almejas al vapor, empanadas o sardinas a la parrilla.

Junto a este preámbulo de aperitivos, el comensal dispone de un capítulo importante de apetitosas ensaladas, como la ensalada mediterránea, que incluye uvas, tomate, huevos de codorniz, pepino, queso feta y lechuga en una vinagreta de jerez); la tabouli, a base de limón, cebolla verde y picatostes de pan de pita, o la ensalada griega.

Entre las propuestas más singulares del menú de pastas y pescados destaca la pasta parpadella con langosta; el tartar de salmón ahumado, con cebolla caramelizada y alcachofa, arúgula y vinagreta de limón, o la dorada sellada a la plancha con endivias braseadas.

Otro plato nada desdeñable es el estofado de conejo acompañado con una crema de polenta, queso feta y nueces.

Brosia ofrece también la oportunidad de degustar una interesante cocina de verano a precios muy razonables con su "Summer Spice", un menú a precio fijo disponible tanto a la hora de la cena como del almuerzo.

El menú para el almuerzo se compone de tres platos (una sopa, una ensalada y un sandwich, más un refresco,) que no llega a los doce dólares.

A la hora de la cena, el preció sube a 30 dólares e incluye un aperitivo (gazpacho o ensaladas), un plato principal (salmón, pato o cerdo) y el postre.

La tarta de chocolate y mousse al Kahlúa o la de arándanos, con sabayon de champán y coulís de frutas de bosque, ponen el corolario dulce e imaginativo del menú a una perfecta y romántica cena de verano bajo el centenario roble de su terraza. EFE emi/cs (con fotografías)

Terra/EFE

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