Crisis inmobiliaria
El acceso a la vivienda propia era una etapa clave del "sueño americano", pero hoy ese símbolo de la movilidad social se desvanece y con él se encadena un círculo vicioso del que los expertos no ven la salida, luego de un año de crisis.
Crisis económica pega duro al bolsillo
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Guía para comprar una casa
Muchas familias modestas vieron en las facilidades de crédito acordadas por los bancos la oportunidad de comprar una vivienda: en cinco años, la proporción de hogares que aportaron menos de 20% del capital necesario para la compra de un casa o un apartamento pasó de 45% a 58%.
Pero los bancos hicieron pagar esta facilidad de crédito con tasas de interés que superaban el promedio.
Mientras el mercado inmobiliario era alcista, los deudores podían vender la propiedad o renegociar el préstamo, si no estaban en condiciones de pagarlo.
Pero con los precios de las propiedades en baja, "esta puerta de salida se cierra", explica William Emmons, economista de la Reserva Federal de St-Louis en un estudio. "Todo revés financiero puede transformarse rápidamente en cesación de pago", recordó.
Finalmente, los bancos pueden embargar las viviendas: en 2007 fueron iniciados 2,2 millones de trámites de embargo, según la consultoría RealtyTrac.
Terra/AFP
