Estados Unidos
Un ex líder paramilitar haitiano que según grupos de derechos humanos ordenó asesinatos y torturas en Haití, subió al estrado en Brooklyn pero no para enfrentar cargos relacionados con esas acusaciones, sino para algo más mundano: un presunto fraude con bienes raíces.
Emmanuel "Toto" Constant compareció ante un juez para testificar en su propia defensa el miércoles. Constant negó las acusaciones de ser el protagonista principal en varios casos de fraude hipotecario que costaron a los bancos 1,7 millones de dólares.
Cuando su abogado le preguntó si uno de esos negocios, considerado turbio por la fiscalía, fue una transacción legítima, Constant respondió que "absolutamente".
El ex paramilitar, de 51 años, encara de cinco a 15 años en la cárcel de ser declarado culpable.
Constant emergió como el líder notorio del Frente para el Avance y el Progreso de Haití después de que el presidente Jean Bertrand Aristide fue derrocado en 1991.
Los grupos activistas por la defensa de los derechos humanos alegan que entre 1991 y 1994 el grupo aterrorizó y mató a los moradores de barrios bajos fieles a Aristide. Cuando éste regresó al poder en 1994, Constant huyó a Estados Unidos.
La fiscalía estatal de Nueva York lo acusa de que durante su estancia en Estados Unidos compró casas, aumentó su precio con tasaciones falsas y las vendió a testaferros.
El jurado de Brooklyn no fue informado sobre el historial y actividades de Constant en Haití.
En su declaración del miércoles, pronunciada con un tono bajo y pesado acento extranjero, el acusado explicó sus incursiones en el negocio de bienes raíces. Indicó que inició su propia empresa en el 2000 y comenzó a ayudar a los especuladores en la adquisición de viviendas en mal estado que tras ser mejoradas podían ser vendidas con un margen de beneficio.
La venta rápida de viviendas "es el fundamento del negocio de bienes raíces", indicó al jurado. "Es su esencia".
La semana pasada, un inversionista ficticio sostuvo que Constant le ofreció organizar negocios utilizando testaferros compradores, personas que fueron pagadas para solicitar créditos que nunca fueron amortizados. El testigo indicó que adquirió una casa por 160.000 dólares y la vendió un mes después a un testaferro comprador _ la prima de Constant _ por un precio artificialmente exagerado de 285.000 dólares.
"Fue una inversionista parcial, no una testaferro compradora", dijo Constant el miércoles en referencia a su prima. "Hicimos un negocio juntos".
Los fiscales alegaron que los compradores testaferros nunca tomaron posesión de las viviendas. Los pagos hipotecarios fueron iniciados durante algún tiempo pero luego cesaron. Mientras tanto, el monto del crédito hipotecario fue dividido entre los participantes en el plan, y los testaferros compradores recibieron una pequeña cantidad.
Constant _que sostiene que está siendo entrampado por otros acusados con la intención de evitar largas penas carcelarias_ llegó el año pasado a un acuerdo con la fiscalía para recibir una pena reducida.
Al mismo tiempo, la fiscalía y el Departamento de Seguridad Interna pidieron al juez Abraham Gerges de la Corte Suprema estatal que lo condene al tiempo pasado ya en la cárcel, unos 10 meses, para acelerar su deportación a Haití.
En lugar de ello, el magistrado ordenó que Constant compareciera a juicio, e indicó que las acusaciones de tortura y homicidio que encara en su país "son odiosas, y esta corte no puede admitir la pena negociada anteriormente".
Terra/AP