VIOLENCIA
Chicago, 29 ago (EFE)- La policía y las Escuelas Públicas de Chicago (CPS) anunciaron hoy medidas especiales para vigilar el comienzo del año lectivo 2008-2009 y la presencia de menores en las calles en los barrios problemáticos de la ciudad.
Con 405.000 alumnos en el sistema público, de los cuales 39 por ciento es hispano, CPS pone especial atención en la violencia callejera que durante el verano mantuvo en alza el índice de criminalidad.
Según cifras oficiales, en julio hubo 62 homicidios en su mayoría víctimas jóvenes relacionadas con pandillas, y aunque las estadísticas provisionales de agosto lucen un poco mejor, los crímenes violentos continuaron en alza.
Por tal motivo, el superintendente de policía Jody Weis y el director ejecutivo de CPS, Arne Duncan, instaron en conferencia de prensa a los padres a que "sepan dónde están sus hijos, antes, durante y después del horario escolar".
Con el comienzo de las clases el 2 de septiembre, las escuelas de zonas consideradas conflictivas serán vigiladas por equipos especiales de la policía durante los horarios de ingreso y salida, que también controlarán las estaciones de autobuses utilizados por los estudiantes.
La policía recordó que en Chicago rige además el toque de queda para los menores de edad entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana, durante los fines de semana.
En el fin de semana los menores no pueden circular solos por la calle entre la medianoche y las 4 de la mañana.
"Nuestra mayor responsabilidad es evitar que los menores corran peligro, y el toque de queda es vital", dijo Weis en conferencia de prensa.
"El toque de queda debe ser efectivo, así como el control rígido de la asistencia a clases y el llamado a responsabilidad de los padres que no hacen nada para evitar la deserción escolar", agregó.
El superintendente de policía dijo que "tal vez no podamos evitar que todos los menores se metan en problemas, pero sí ayudaremos a prevenir que muchos se conviertan en víctimas u ofensores".
Según cifras manejadas por la policía, en los primeros siete meses del año hubo 18.200 violaciones al toque de queda en Chicago.
Para evitar que los menores infractores sean conducidos a una estación policial mientras aguardan por los padres, la policía anunció una iniciativa piloto en conjunto con varias iglesias y centros comunitarios que servirían de refugio.
"Cuando un adolescente se encuentra en una iglesia o centro comunitario, se siente más cómodo y con disposición de colaborar con la policía", dijo el comandante Eddie Johnson, del Distrito 6. EFE jm/ma
Terra/EFE