América Latina
Bloqueos carreteros ordenados por la oposición en contra del gobierno mantenían el viernes aisladas a las principales regiones de Bolivia, mientras aumentó la toma de oficinas públicas por grupos opositores.
El presidente Evo Morales calificó las medidas de la oposición como parte de un "golpe civil" contra su gobierno.
Las protestas "no son una reivindicación, son una acción política de la derecha para conspirar, es un golpe civil al estado", dijo el mandatario el viernes en una rueda de prensa en la que informó sobre su reciente viaje a Libia e Irán.
El Consejo Nacional Democrático es el bloque de oposición que agrupa a los prefectos autonomistas.
En tanto, la operadora de aeropuertos cerró indefinidamente la terminal aeroportuaria de la pequeña ciudad de Cobija, fronteriza con Brasil, en el noreste, después que grupos opositores invadieran la pista y decomisaran material antidisturbios de una aeronave militar el viernes, informó el coronel Raúl Velasco.
La principal ruta que une occidente con el oriente estaba cortada el viernes con cientos de vehículos varados, dijo la policía. El coronel José Murillo informó de la suspensión de viajes de pasajeros entre La Paz y Santa Cruz.
Los bloqueos fueron ordenados el miércoles por prefectos (gobernadores) opositores de cinco de los nueve departamentos en rechazo a la pretensión del gobierno de convocar el referendo en el cual la población aprobaría o rechazaría un proyecto de constitución promovido por el oficialismo pero que la oposición aborrece.
La situación más critica estaba en el Chaco, en el sur del país, en donde los cortes de ruta llevan doce días y varias localidades soportan escasez de combustibles y alimentos, informó la emisora Erbol.
Al menos una decena de rutas de la red principal estaban cortadas entre ellas una que vincula con Argentina y otra con Paraguay.
Grupos de opositores radicales se mantenían atrincherados en oficinas públicas de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, las cuatro regiones que promueven su autonomía de una manera que el gobierno considera ilegal.
Las amenazas de los opositores de tomar instalaciones petroleras y cortar el suministro de gas a Brasil y Argentina, llevaron al gobierno a redoblar la vigilancia militar en esas instalaciones.
La delegada presidencial en Tarija, Celinda Sosa denunció el viernes que activistas antigubernamentales tomaron un suministro de gas natural, una fábrica de cemento y advirtió de posibles cortes eléctricos a esa capital del sur.
Morales declaró que sus opositores son cada vez menos, pero "más violentos". Agregó que "si no están de acuerdo con la constitución, que lo expresen en las urnas y no con la violencia". El mandatario no anunció medidas y reiteró que su gobierno está abierto al diálogo.
Su gobierno aprobó un decreto el jueves en el que advierte que los costos por daños a instalaciones públicas serán descontados de los presupuestos regionales.
La crisis política que ya lleva nueve meses se ahondó tras el referendo del 10 de agosto que ratificó en el cargo a Morales con el 67% de los votos y a los prefectos opositores.
Morales anunció que avanzará en sus reformas entre ellas una nueva constitución, que la oposición rechaza con el argumento de que no representa el sentir de todos los bolivianos.
Terra/AP