Mujeres hipocondríacas, el enfermo imaginario
10/10/2008 - 12:22(EST)
La hipocondría es una alteración psicológica que nació con el ser
humano. En el siglo XVII, el genial dramaturgo francés Moliere la
describió con grandes dosis de humor en su obra “El enfermo
imaginario”. Pero esta afección, que consiste básicamente en el
miedo irreprimible a padecer una enfermedad grave, en la vida
real no tiene nada de humorístico y puede resultar dramática en
algunos casos.
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El síntoma esencial de la hipocondría es el miedo a padecer una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de una serie de manifestaciones orgánicas, a pesar de que una exploración médica demuestre con posterioridad que no existe tal patología. El hipocondríaco no se dará por satisfecho con los resultados de las pruebas clínicas y seguirá insistiendo en que está afectado de una grave enfermedad.
- El ejemplo de Moliere
A finales del siglo XVII, el genial dramaturgo barroco francés Jean Baptiste Poquelin “Moliere” estrenó“El enfermo imaginario”, una función con moraleja que ha quedado en el repertorio universal y en la que, con grandes dosis de humor , critica de forma grotesca a los hipocondríacos por boca de su protagonista, Argon, un sujeto esclavo de supuestas enfermedades.
En la comedia, Argon trata de casar a su hija con el vástago de un médico, del que la muchacha no está enamorada. Las intenciones del protagonista de concertar la boda de su heredera con el hijo del galeno obedecen a su deseo egoísta de asegurarse un tratamiento médico de por vida. Paradójicamente, Moliere, que encarnaba al protagonista de la obra en un teatro de París, sufrió un ataque al corazón durante la cuarta representación que precipitó su muerte horas después, en febrero de 1673. Algunos sectores religiosos, que consideraron inmoral “El enfermo imaginario”, llegaron a considerar que su autor había recibido un castigo divino por mofarse de los males humanos.
- Disfunciones Corporales
Desde el punto de vista clínico, en la hipocondría las preocupaciones del enfermo hacen referencia a disfunciones corporales, como latidos cardíacos anormales, sudoración inexplicable o movimientos peristálticos del intestino. Una pequeña herida que tarda en cicatrizar o una tos ocasional pueden desencadenar también una preocupación dramática en el afectado.
Reportajes EFE

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